Las llaves del cielo

El balcón del palacio de Peñaflor contempla la plaza de Santiago repleta de gente. Murmullo, sonido de espera de la salida de una nueva cofradía y miradas al cielo ?gris?. Entre los centenares de personas se mueve un hermano con el hábito morado de la hermandad, en su manos lleva una bandeja plateada y sobre ella una miniatura del Nazareno. Se trata del Furriñique, así se conoce a esta imagen. Con ella se acerca al público para pedir donativos. Con una ruta zigzagueante entre la gente el hermano que porta esta pequeña imagen trata de llegar a todos los rincones de la plaza.

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