La hora de la siesta
Si hay una época del año en que la siesta deja de ser una costumbre para convertirse en una obligación, esa es el verano. Después de la comida, a ser posible en un chiringuito, a la sombra de una palmera y con la piscina como telón de fondo, ni siquiera la mejor novela puede evitar los efectos del sueño sobre propios y extraños. Y si el calor aprieta, nada como un chapuzón y a seguir descansando.
Ver artículo completo...- Fecha: 30-07-2008
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